Después de un arranque de año marcado por el estancamiento, la economía mexicana parece haber encontrado nuevamente su ritmo. De acuerdo con los indicadores oportunos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), el Producto Interno Bruto (PIB) de México habría vuelto a crecer durante el segundo trimestre de 2026, dejando atrás la fragilidad que caracterizó los primeros tres meses del año.
Este repunte llega en un contexto de incertidumbre comercial internacional, negociaciones en torno al T-MEC y volatilidad en los mercados globales, factores que han mantenido en vilo a analistas, empresarios e inversionistas durante buena parte del año. Sin embargo, los datos más recientes ofrecen un respiro: la actividad económica nacional habría acelerado su expansión de forma notable entre abril y junio, apoyada principalmente en el sector servicios y con una recuperación gradual de la industria.
En este artículo revisamos, con detalle y datos oficiales, cómo se comportó el PIB mexicano en el primer trimestre, qué muestran las estimaciones oportunas del segundo trimestre, cuáles son los pronósticos de instituciones financieras como Banorte, Banamex y Citi, y qué perspectivas existen para el cierre de 2026.
La caída del primer trimestre: el punto de partida
Para entender la magnitud de la recuperación, es necesario partir de la base: el primer trimestre de 2026 fue un periodo de debilidad para la economía mexicana. Según cifras oficiales del INEGI, durante el trimestre enero-marzo de 2026, el PIB registró, con cifras desestacionalizadas, un descenso de 0.6% a tasa trimestral, aunque logró un incremento de 0.4% a tasa anual.
Este resultado confirmó que México evitó caer en una recesión técnica —definida generalmente como dos trimestres consecutivos de contracción—, pero también evidenció que el crecimiento se había prácticamente estancado al inicio del año. La contracción trimestral se explicó, en buena medida, por el débil desempeño de las actividades secundarias (industria, manufactura y construcción), que mostraron una tasa de crecimiento anual prácticamente nula, mientras que las actividades terciarias (comercio y servicios) lograron sostener parte del dinamismo económico.
Este escenario generó preocupación entre analistas, quienes advertían sobre los riesgos derivados de:
- La incertidumbre asociada a la revisión y renegociación del T-MEC.
- Las tensiones comerciales globales y su impacto en las exportaciones mexicanas.
- Condiciones financieras que, si bien comenzaban a moderarse, seguían siendo relativamente restrictivas.
- Señales de fragilidad en el consumo interno, la inversión fija y el mercado laboral.
El giro del segundo trimestre: señales claras de recuperación
Con el paso de los meses, los indicadores de coyuntura empezaron a mostrar un cambio de tendencia. El Indicador Oportuno de la Actividad Económica (IOAE), publicado por el INEGI, se convirtió en la principal referencia para anticipar el comportamiento del PIB antes de la publicación de las cifras definitivas.
De acuerdo con las estimaciones basadas en los datos de abril, mayo y junio de 2026, la actividad económica del país habría registrado una expansión anual cercana al 1.8% durante el segundo trimestre, una cifra que contrasta de manera notable con el 0.4% observado en el primer trimestre. Esto representa, según distintos análisis, más de cuatro veces la velocidad de crecimiento con la que arrancó el año.
El comportamiento mensual, según el propio IOAE, fue el siguiente:
- Abril de 2026: el IGAE (Indicador Global de la Actividad Económica) habría repuntado 2.2% a tasa anual.
- Mayo de 2026: el crecimiento anual se habría moderado a 1.6%, con una contracción mensual de 0.3% respecto a abril, cifras desestacionalizadas.
- Junio de 2026: se anticipa un avance anual de 1.7%, con una recuperación mensual de 0.2% respecto a mayo.
Al promediar estos tres meses, distintos análisis económicos —entre ellos el de Banamex y estimaciones periodísticas especializadas— coinciden en que el segundo trimestre habría cerrado con un crecimiento anual de entre 1.3% y 1.8%, dependiendo de la metodología y los ajustes utilizados.
El papel del sector servicios
El principal motor de esta recuperación ha sido, sin duda, el sector terciario. De acuerdo con las cifras del IOAE, las actividades terciarias —que incluyen comercio, transporte, alojamiento, entretenimiento y otros servicios— habrían mantenido una expansión anual de alrededor de 2.2% tanto en mayo como en junio de 2026.
Algunos analistas, como Samuel Martínez, economista de Actinver, han señalado que el comercio y los servicios continúan siendo el principal soporte de la actividad económica nacional, mientras que la industria —en particular las manufacturas y la construcción— mantiene un desempeño más limitado y desigual.
Un factor adicional que pudo haber impulsado el dinamismo del sector servicios durante el segundo trimestre fue el inicio del Mundial 2026, evento que habría generado un impulso adicional en actividades relacionadas con restaurantes, hospedaje, transporte y entretenimiento. No obstante, el avance mensual moderado tanto en la industria como en los servicios durante junio sugiere que este efecto, si bien presente, fue relativamente acotado.
La industria muestra señales de estabilización
Las actividades secundarias, que habían mostrado un crecimiento anual prácticamente nulo en mayo, habrían avanzado 0.5% en junio, en comparación anual, de acuerdo con el IOAE. En términos mensuales, la industria habría registrado un crecimiento de 0.2% respecto al mes anterior, lo que sugiere una recuperación gradual, aunque todavía frágil, del sector manufacturero y de la construcción.
Primer semestre 2026: un balance mejor que el año anterior
Con estos resultados, la economía mexicana acumularía un crecimiento de aproximadamente 1.1% durante el primer semestre de 2026, una cifra que supera de forma clara el 0.4% registrado en el mismo periodo de 2025. Este dato es relevante porque confirma que, pese a la debilidad del arranque de año, la economía mexicana está en una trayectoria de mejora año contra año.
Este primer cálculo semestral se obtiene al promediar el crecimiento anual del primer trimestre (0.4%) con el estimado del segundo trimestre (entre 1.3% y 1.8%, según la fuente), lo que arroja un promedio cercano a 1.1% para los primeros seis meses del año.
¿Qué dicen los bancos y organismos financieros?
Distintas instituciones financieras y organismos internacionales han actualizado sus proyecciones de crecimiento para México a lo largo de 2026, tomando en cuenta estos nuevos datos:
- Banorte reiteró su estimado de 1.4% de crecimiento para 2026, argumentando que existe una recuperación modesta pero visible de la inversión fija, dinamismo en el sector exportador, un impulso derivado del Mundial durante el segundo trimestre y un clima de negocios en mejoría, con la inflación moderándose y la tasa de referencia de Banxico en terreno neutral.
- Banamex proyectó un crecimiento anual de 1.3% para el segundo trimestre, por encima de la estimación de la encuesta de Citi, que ubicaba el dato en 1.1%.
- El consenso de analistas consultados por Banxico en junio de 2026 apunta a un crecimiento de 1.1% para todo el año, la misma cifra que arrojó la encuesta quincenal de Citi México.
- Base, firma de análisis económico, mantiene sin cambios su expectativa de un crecimiento de 1% para la economía mexicana en 2026, señalando que persisten señales de fragilidad en indicadores como el consumo, la inversión y el mercado laboral.
- El Fondo Monetario Internacional (FMI), en su actualización de julio de 2026, ajustó a la baja su pronóstico para México, ubicándolo en 1.2%, aunque anticipa una aceleración moderada de la actividad económica hacia el resto del año.
Este abanico de proyecciones —que va del 1% al 1.4%— refleja tanto el optimismo generado por los datos recientes como la cautela que persiste ante los riesgos externos e internos que enfrenta la economía mexicana.
Escenarios para el cierre de 2026
Con el primer semestre del año acumulando un crecimiento cercano a 1.1%, existen distintos escenarios posibles para el resto del año:
- Escenario base: si la segunda mitad del año simplemente repite el ritmo observado en el primer semestre, el crecimiento anual de 2026 se ubicaría alrededor de 1.1%, en línea con el consenso de analistas y de la encuesta de Banxico.
- Escenario optimista: si la economía sostiene la velocidad alcanzada durante el segundo trimestre (entre 1.7% y 1.8% anual), el año podría cerrar entre 1.4% y 1.5%, superando claramente las expectativas actuales del consenso de mercado.
- Escenario cauteloso: dado que persisten señales de debilidad en el consumo, la inversión fija y el mercado laboral, algunos analistas prefieren mantener estimaciones más conservadoras, cercanas al 1%, ante la posibilidad de que el impulso reciente se modere en los próximos meses.
Analistas como Enrique Quintana han señalado que existen elementos para pensar que el escenario optimista es factible, apoyándose en la recuperación de la inversión fija, el dinamismo exportador y la mejora en el clima de negocios. No obstante, advierten que el ritmo de recuperación podría comenzar a moderarse conforme avance el año, tal como sugiere la desaceleración observada entre abril (2.2%) y junio (1.7%) en las cifras del IOAE.
Metodología: ¿cómo mide el INEGI el PIB de México?
Es importante entender la diferencia entre los distintos indicadores que utiliza el INEGI para dar seguimiento a la economía mexicana:
- PIB Trimestral (PIBT): es la cifra oficial y definitiva, publicada en promedio 53 días después de que concluye el trimestre de referencia. Se elabora siguiendo los lineamientos del Sistema de Cuentas Nacionales 2008 y el Manual de Cuentas Nacionales Trimestrales.
- Estimación Oportuna del PIB Trimestral (EOPIBT): ofrece una visión anticipada de la economía, publicada aproximadamente 30 días después de concluido el trimestre. Utiliza la misma metodología que el cálculo tradicional, pero está sujeta a revisiones conforme se recibe más información.
- Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE): es un indicador mensual que permite dar seguimiento a la evolución de la economía con mayor frecuencia, y sirve como base para anticipar el comportamiento trimestral del PIB.
- Indicador Oportuno de la Actividad Económica (IOAE): es la versión anticipada y mensual del IGAE, utilizada por analistas para proyectar el desempeño económico antes de que se publiquen las cifras oficiales.
Estas herramientas permiten a analistas, instituciones financieras y al propio gobierno construir estimaciones razonablemente confiables sobre el desempeño económico antes de contar con las cifras definitivas, aunque siempre existe margen de revisión una vez que el INEGI integra la información completa de encuestas económicas, registros administrativos y datos primarios.
Factores de riesgo que podrían afectar la recuperación
A pesar del optimismo generado por los datos del segundo trimestre, existen varios factores que podrían influir en el comportamiento de la economía mexicana durante el segundo semestre de 2026:
- Negociaciones comerciales del T-MEC: cualquier tensión adicional en las relaciones comerciales con Estados Unidos y Canadá podría afectar el sector exportador, uno de los pilares tradicionales del crecimiento mexicano.
- Volatilidad en los mercados financieros globales: la incertidumbre internacional sigue siendo un factor de riesgo que puede impactar el tipo de cambio, las tasas de interés y las decisiones de inversión.
- Debilidad en el mercado laboral y el consumo interno: algunos analistas han señalado que, pese a la recuperación de la actividad económica, persisten señales de fragilidad en el empleo y el gasto de los hogares, lo que podría limitar el ritmo de expansión hacia adelante.
- Comportamiento de la inversión fija: aunque se han observado señales de mejora modesta, la recuperación plena de la inversión sigue siendo un factor clave para sostener el crecimiento en el mediano plazo.
Conclusión: una recuperación real, pero que requiere confirmación oficial
Los datos disponibles hasta ahora, basados principalmente en el Indicador Oportuno de la Actividad Económica del INEGI y en las proyecciones de instituciones financieras como Banorte, Banamex y el FMI, apuntan a que el PIB de México habría vuelto a crecer de manera significativa durante el segundo trimestre de 2026, después de la contracción trimestral registrada en los primeros tres meses del año.
Sin embargo, es importante recordar que estas cifras son estimaciones oportunas y proyecciones de analistas, no la cifra oficial y definitiva del PIB, la cual será publicada por el INEGI conforme al calendario de difusión de información estadística y geográfica. Hasta que se publique el dato oficial del PIB Trimestral correspondiente al segundo trimestre de 2026, las cifras aquí presentadas deben interpretarse como una aproximación confiable, pero sujeta a revisión.
Lo que sí parece claro es que la economía mexicana logró revertir, al menos parcialmente, el estancamiento con el que arrancó el año, apoyada principalmente en el sector servicios y con señales incipientes de estabilización en la industria. El comportamiento del segundo semestre de 2026 será determinante para saber si México se acerca más al escenario optimista (crecimiento anual de 1.4%-1.5%) o si, por el contrario, el ritmo se modera hacia el escenario más conservador (alrededor de 1%), como anticipan algunos analistas más cautelosos.
Este artículo se basa en información pública difundida por el INEGI (Instituto Nacional de Estadística y Geografía), así como en análisis y proyecciones de instituciones financieras como Banorte, Banamex, Citi, Base y el Fondo Monetario Internacional. Las cifras del segundo trimestre de 2026 corresponden a estimaciones oportunas y podrían ser revisadas una vez que el INEGI publique la cifra oficial y definitiva del PIB Trimestral.
