Modalidad 40: la cantidad exacta que debes invertir para jubilarte con una pensión de 40,000 pesos mensuales

La Modalidad 40 del Instituto Mexicano del Seguro Social se ha convertido, en los últimos años, en una de las estrategias financieras más comentadas entre los trabajadores mexicanos que se acercan a la edad de retiro. No se trata de un producto de inversión privado ni de un fondo administrado por una institución bancaria, sino de un mecanismo legal contemplado en el artículo 218 de la Ley del Seguro Social, que permite a las personas que cotizaron bajo el régimen de 1973 continuar aportando de manera voluntaria al IMSS, aun cuando ya no tengan una relación laboral activa. El objetivo de este esquema es sencillo de entender pero profundo en sus implicaciones: elevar el salario base de cotización durante los años previos al retiro para que, al momento de solicitar la pensión, el promedio salarial utilizado en el cálculo sea considerablemente mayor al que realmente se percibió durante la vida laboral. En este artículo se explica, con cifras vigentes para 2026, cuánto cuesta realmente cotizar en Modalidad 40, cómo se determina el monto a pagar, qué relación existe entre la inversión mensual y la pensión final, y qué se necesita para aspirar a una pensión mensual cercana a los 40,000 pesos.

Qué es la Modalidad 40 y por qué solo aplica a ciertos trabajadores

Antes de hablar de cifras es indispensable aclarar algo que suele generar confusión: la Modalidad 40 no beneficia a todos los trabajadores por igual. Este esquema resulta verdaderamente ventajoso para quienes comenzaron a cotizar ante el IMSS antes del 1 de julio de 1997, ya que ellos tienen derecho a pensionarse bajo la Ley del Seguro Social de 1973, comúnmente conocida como Ley 73. Bajo este régimen, la pensión no depende del saldo acumulado en una cuenta individual de Afore, sino de una fórmula que toma en cuenta el promedio del salario base de cotización de las últimas 250 semanas trabajadas, es decir, aproximadamente los últimos cinco años, así como el número total de semanas cotizadas a lo largo de toda la vida laboral. Quienes comenzaron a cotizar después de esa fecha se rigen por la Ley del Seguro Social de 1997, en la cual la pensión depende directamente del saldo acumulado en la Afore y de los rendimientos generados, por lo que la Modalidad 40 no tiene el mismo impacto positivo para este grupo y, en la mayoría de los casos, conviene más canalizar el dinero hacia aportaciones voluntarias a la Afore o hacia un Plan Personal de Retiro. Por esta razón, cualquier persona que esté considerando este esquema debe verificar primero, directamente con el IMSS, bajo qué ley se pensionará, ya que de ello depende por completo la conveniencia de invertir en este mecanismo.

Cómo se calcula la cuota mensual de la Modalidad 40 en 2026

El costo mensual de la Modalidad 40 no es un monto fijo para todos los inscritos, sino que depende del salario base de cotización que cada persona decida elegir al momento de darse de alta. La ley permite seleccionar un salario base de cotización que va desde un mínimo equivalente a un salario mínimo hasta un tope máximo de 25 Unidades de Medida y Actualización, conocidas como UMA. Para 2026, la UMA tiene un valor diario oficial de 117.31 pesos, vigente a partir del 1 de febrero, lo que significa que el salario base de cotización máximo permitido equivale a 2,932.75 pesos diarios, es decir, alrededor de 89,155 pesos mensuales. Sobre ese salario elegido se aplica una tasa de aportación que, derivado de la reforma a las cuotas del seguro de Invalidez, Vejez, Cesantía en Edad Avanzada y Vejez publicada en el Diario Oficial de la Federación el 16 de diciembre de 2020, se incrementa de manera gradual cada año hasta llegar a un techo en 2030. Para el ejercicio 2026, esta tasa se ubica en 14.438 por ciento del salario base de cotización elegido, lo que implica que quien decida cotizar al tope máximo de 25 UMA deberá cubrir una cuota mensual de aproximadamente 12,870 pesos, cifra que puede variar ligeramente según si el mes tiene 28, 30 o 31 días, ya que el cálculo real se realiza de forma diaria y después se prorratea al mes correspondiente. Es importante subrayar que este porcentaje continuará subiendo en los próximos ejercicios fiscales, alcanzando alrededor de 15.5 por ciento en 2027 y aproximándose a 18.8 por ciento hacia 2030, por lo que entre más pronto se realice la inscripción, más bajo será el costo relativo de cada peso de pensión que se busca ganar.

La relación entre lo que pagas y lo que recibirás de pensión

El verdadero atractivo de la Modalidad 40 no está en el monto que se paga cada mes, sino en el efecto que ese pago tiene sobre el cálculo final de la pensión bajo la Ley 73. La fórmula de pensión de este régimen se compone de dos elementos centrales que trabajan de manera conjunta. El primero es la llamada cuantía básica, que se determina de acuerdo con el promedio del salario base de cotización de las últimas 250 semanas cotizadas antes del retiro, agrupado en rangos de salarios mínimos que la propia ley establece en tablas específicas. El segundo elemento son los incrementos por semanas adicionales, un beneficio que se otorga por cada 52 semanas cotizadas que superen las primeras 500 semanas exigidas como mínimo, hasta un tope de 1,500 semanas. Esto significa que una persona que decide inscribirse en Modalidad 40 y elevar su salario base de cotización durante los últimos años de su vida laboral logra dos cosas al mismo tiempo: incrementa el promedio salarial que se usará como base del cálculo y, si continúa cotizando el tiempo suficiente, también puede sumar semanas adicionales que elevan aún más el porcentaje final de la pensión. Por ello, la estrategia más recomendada por los especialistas en materia de pensiones no consiste simplemente en pagar la cuota más alta posible durante un mes o dos, sino en sostener una cotización constante, sin atrasos, durante un periodo de entre tres y cinco años, ya que ese es precisamente el periodo que el IMSS toma en cuenta para promediar el salario base de cotización.

Qué se necesita para aspirar a una pensión de 40,000 pesos mensuales

Determinar la cantidad exacta que una persona debe invertir para alcanzar una pensión de 40,000 pesos mensuales no es un ejercicio que pueda resolverse con una sola cifra universal, y cualquier fuente que ofrezca ese número sin matices debe tomarse con reserva, ya que el resultado final depende de variables individuales como la edad de la persona, el número total de semanas cotizadas a lo largo de su vida laboral, el salario histórico previo a la inscripción y el número de años que decida permanecer inscrita en el esquema. Dicho esto, es posible construir un panorama realista basado en la forma en que el IMSS realiza este cálculo. Como referencia, quienes cotizan durante varios años consecutivos con un salario base cercano al tope de 25 UMA suelen ver que su salario promedio de las últimas 250 semanas se transforma radicalmente, pasando de cifras de 10,000 o 15,000 pesos mensuales, típicas de quien dejó de cotizar hace tiempo con un salario modesto, a promedios que pueden ubicarse entre 60,000 y 89,000 pesos mensuales si se sostiene el tope máximo durante todo el periodo de referencia. Bajo ese escenario, y considerando que las personas con más de 500 semanas cotizadas reciben incrementos adicionales por cada año extra trabajado, resulta razonable estimar que una persona con un historial laboral sólido, de entre 25 y 35 años de cotización total, que decide inscribirse en Modalidad 40 con un salario base cercano al tope máximo durante un periodo de cuatro a cinco años, puede alcanzar pensiones mensuales que se ubican en un rango de 25,000 a más de 40,000 pesos, dependiendo del resto de su historial. Para quienes buscan específicamente llegar a los 40,000 pesos mensuales, lo más habitual es que se requiera cotizar prácticamente al tope de 25 UMA durante los cinco años completos que exige la fórmula de promedio, además de contar con un número elevado de semanas cotizadas previas que ya hayan generado un buen porcentaje de incremento. Por esta razón, la recomendación más honesta y responsable no es ofrecer una cifra única y definitiva, sino invitar a cada persona a solicitar ante el propio IMSS, o mediante un despacho especializado en pensiones, un cálculo personalizado basado en su historial real de semanas cotizadas, ya que ese documento es el único que refleja con exactitud cuánto necesita invertir cada caso particular.

Cuánto dinero se necesita reunir para sostener la inversión

Tomando como referencia el tope máximo de cotización, quien decida inscribirse en Modalidad 40 durante 2026 con un salario base de 25 UMA deberá cubrir una cuota mensual de aproximadamente 12,870 pesos. Si esa persona sostiene esa aportación durante un periodo de cinco años, y considerando que la tasa de aportación se incrementa cada año conforme al calendario oficial de la reforma de 2020, el desembolso total acumulado a lo largo de ese periodo puede ubicarse en un rango que va de 850,000 a poco más de 950,000 pesos, dependiendo del año exacto en que se realice la inscripción y de la actualización anual de la UMA, que históricamente ha crecido entre 3.5 y 4.5 por ciento cada año. Esta cifra, aunque parece elevada a primera vista, debe compararse contra el beneficio vitalicio que representa una pensión considerablemente más alta durante el resto de la vida del jubilado, así como contra los aumentos anuales que dicha pensión recibirá conforme al Índice Nacional de Precios al Consumidor. En términos prácticos, muchas personas que optan por este esquema recuperan el total de lo invertido en un periodo de entre cinco y ocho años una vez que comienzan a recibir su pensión, y a partir de ese punto, todo lo que reciben representa una ganancia neta que se mantiene durante el resto de su vida y que, en la mayoría de los casos, también beneficia a su cónyuge o beneficiarios mediante una pensión de viudez calculada sobre esa misma base mejorada.

Requisitos y pasos para inscribirse en la Modalidad 40

Para poder acceder a este esquema, el IMSS exige el cumplimiento de una serie de requisitos que conviene tener perfectamente claros antes de iniciar cualquier trámite. En primer lugar, la persona interesada debe haber cotizado previamente ante el IMSS bajo una relación laboral formal y contar con al menos 52 semanas de cotización reconocidas. En segundo lugar, es indispensable que hayan transcurrido menos de cinco años desde la fecha de la última baja registrada ante el instituto, ya que superado ese plazo se pierde el derecho a inscribirse en la continuación voluntaria. En tercer lugar, la persona debe estar dada de baja de cualquier empleo formal al momento de realizar la inscripción, puesto que este esquema está diseñado precisamente para quienes ya no cuentan con un patrón que realice aportaciones obrero patronales. El trámite de inscripción se realiza de manera presencial en la subdelegación del IMSS correspondiente al domicilio del interesado, donde se debe presentar identificación oficial, comprobante de domicilio, número de seguridad social y la solicitud correspondiente, además de indicar el salario base de cotización con el que se desea iniciar. Una vez aprobada la inscripción, el pago de las cuotas corre por completo a cargo del asegurado, ya que en este esquema no existe aportación patronal ni gubernamental, y dichos pagos deben realizarse puntualmente cada mes en las instituciones bancarias autorizadas por el IMSS, normalmente durante los primeros días del mes siguiente al periodo que se está cubriendo.

Riesgos y consideraciones que no deben pasarse por alto

Como cualquier decisión financiera de largo plazo, la Modalidad 40 conlleva riesgos y limitaciones que deben evaluarse con cuidado antes de comprometer una parte importante de los ahorros familiares. El primer punto a considerar es que este esquema no cubre prestaciones de salud, maternidad ni riesgos de trabajo, ya que su único propósito es incrementar el monto de la pensión futura, por lo que quienes se inscriben deben mantener por separado algún esquema de seguro médico privado o continuar afiliados al IMSS por otra vía si desean conservar el acceso a servicios de salud. El segundo punto, y quizás el más determinante para el éxito de la estrategia, es la disciplina en el pago. Un solo atraso en las cuotas mensuales puede provocar la baja automática del esquema, lo cual interrumpe el periodo de cotización y puede echar por tierra buena parte del beneficio acumulado, obligando en algunos casos a reiniciar el proceso desde cero. El tercer punto tiene que ver con el Impuesto Sobre la Renta que se retiene sobre las pensiones una vez que estas superan ciertos límites establecidos por la autoridad fiscal, un factor que reduce ligeramente el monto neto que finalmente recibe el pensionado y que conviene considerar al momento de calcular si el esfuerzo económico realizado durante los años de cotización realmente se traduce en el beneficio esperado. Por último, es fundamental recordar que este esquema únicamente resulta favorable para trabajadores de la Ley 73, por lo que cualquier persona que no esté segura de bajo qué régimen se pensionará debe solicitar esa confirmación directamente ante el IMSS antes de destinar recursos a este mecanismo, evitando así una inversión que, en el peor de los casos, podría no generar ningún beneficio adicional sobre su pensión final.

Conclusión: una decisión que exige análisis personalizado antes de invertir

La Modalidad 40 representa, sin duda, una de las herramientas más poderosas con las que cuentan los trabajadores de la Ley 73 para transformar de manera significativa el monto de su pensión de retiro, y los ejemplos documentados muestran casos reales en los que la pensión mensual se duplica o incluso se triplica frente a la proyección original. Sin embargo, alcanzar una cifra específica como 40,000 pesos mensuales de pensión no depende de una fórmula universal ni de una cantidad fija que aplique por igual a todos los interesados, sino del historial laboral particular de cada persona, del número de semanas cotizadas a lo largo de su vida, de su edad al momento de pensionarse y del salario base de cotización que decida elegir durante su tiempo en el esquema. Como referencia general, alcanzar ese nivel de pensión suele requerir cotizar cerca del tope máximo de 25 UMA durante un periodo de cuatro a cinco años, lo que implica un desembolso total que puede rondar entre 850,000 y 950,000 pesos a lo largo de ese periodo, dependiendo del año de inscripción. Antes de tomar cualquier decisión, lo más responsable es solicitar un estudio personalizado de semanas cotizadas ante el IMSS, o acudir con un especialista certificado en pensiones que pueda calcular con precisión el escenario particular de cada trabajador, evitando así basar una inversión tan importante en cifras generales que podrían no ajustarse a la realidad individual de cada caso.

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